Un inusual escalofrío recorrería el cuerpo de los que lograrían presenciar la escena, repetirían sin dudar que fue lo más espantoso y perturbador que les toco ver en sus vidas. Dos de las tres habitaciones de la casa se hallaban aún ensangrentadas, vísceras humanas se podían ver con facilidad sobre el piso y una extremada sensación de horror se apoderaría de todos los miembros policiales y periodísticos al encontrar lo que buscaban. Dos de los tres cadáveres se hallaban reposando en el cuarto de baño, mientras el otro cadáver se hallaba reposando en el piso de su habitación. Ninguno mostraba aparentes signos de lucha; una rara mezcla de sorpresa y decepción se hallaba aún impregnada en sus inertes rostros, a pesar de estar cubiertos de sangre. El pavor de los presentes al encontrar los cadáveres de la aparente feliz familia, solo se incrementó cuando conocieron la identidad del adolescente asesino, quien poco tiempo después sería bautizado como ´´El asesino de la Katana´´.

LA HISTORIA ANTES DEL CRIMEN

José Rabadán tenía apenas 16 años, su agitada vida escolar se mezclaba con las clases de karate en la que fue inscrito poco tiempo antes por sus padres, a pesar de sus inagotables esfuerzos y la pasión que las artes marciales le generaban, José solo había llegado a obtener el cinturón blanco. Ideas de libertad empezaban a apoderarse de Rabadán por esos años, la idea de vivir solo le parecía en definitiva fenomenal. Eliminar a su familia le resultaba imprescindible para su propósito; José no cree que contar sus planes a sus amigos sea un obstáculo y a manera de broma les confía sus oscuros planes y deseos. Siempre le había fascinado el suave ondear de las katanas en su escuela de karate, este detalle sería fundamental cuando José llevara a la acción sus planes.

Jose Rabadan, el asesino de la katana

José Rabadán, no tardaría en abandonar el colegio para centrarse de lleno en las artes marciales. Por esos días, su padre (después de días de intenso ruego del adolescente) le había regalado una larga y delgada katana samurái, paradójicamente; arma con la cual él y el resto de su familia serían asesinados.

Con el arma en su poder, el asesino de la katana perfecciono todos y cada uno de los detalles de su plan. Poco tiempo después, Rabadán ya tenía fecha, hora y lugar. Todo debía ser perfecto, el plan debía ejecutarse tal y como él lo había planeado.

El amanecer sería el momento perfecto, la luz entrando por las ventanas, el silencio solo apagado por algún ronquido de su padre, ningún riesgo de que los vecinos escucharan sus gritos. Era el momento, un día antes (31 de mayo), después de cenar solitariamente (como de costumbre), Rabadán había tomado todo el valor necesario. Como estipulaba el plan, asesinaría en el amanecer del 1 de abril a su familia completa.

LA HISTORÍA DURANTE EL CRÍMEN

Rabadán, después de ducharse, había pasado el resto de la noche y parte de la madrugada navegando en Internet. Un ronquido de su padre en la habitación contigua le alertaría de que ya era hora. José inició su ritual con pleno conocimiento de que su padre dormía solo, mientras su madre lo hacía junto a su hermana pequeña en la otra habitación. Tomo la katana regalada por su padre, la desenvaino, se acostó en su cama junto con la katana, debía esperar el momento preciso.

Jose Rabadan, el asesino de la katana

El silencio retorno a casa, Rabadán intuye que su padre se había despertado y la duda recorre por primera vez su cuerpo, ¿tendrá el valor para hacerlo?  No había marcha atrás, Rabadán se dirige al cuarto de su padre, él debía ser la primera víctima. La figura durmiente de su padre (el sujeto que tanto le fastidiaba con los estudios), se mostraba hacia él, cambio el sentimiento de duda de José por un profundo odio. Rabadán asestaría dos golpes fulminantes con la catana hacia la cara de su padre, la sangre llegándole a chorros en la cara parecía estimularlo, los esfuerzos y gritos de súplica de Rabadán padre eran inútiles, José asestaría otros 6 golpes para liquidar a su propio padre.

Cuando Rabadán llego a la otra habitación, su madre se hallaba sentada en la cama, las súplicas de Rabadán padre la habían despertado. Rabadán parece dudar por un instante, la madre pide ayuda inútilmente a su marido, esta acción parece llenar de valor a Rabadán. Con un golpe seco Rabadán tumbaría a su madre haciéndola caer al suelo, decenas de cortes son asestados por Rabadán en el cuerpo inerte de su madre, tal es su brutalidad que logra destrozar la katana. Con una katana partida en 2 Rabadán iría por su siguiente víctima. Su hermana pequeña se le muestra asustada y llorando sobre su cama, nada parece apiadar a Rabadán, otras decenas de cortes aumentan la sangre en la habitación, ni esto logra apiadar a Rabadán quien con ayuda de un Machete destroza más los cuerpos inertes de su madre y hermana.

Jose Rabadan, el asesino de la katana

LA HISTORIA DESPUÉS DEL CRIMEN

Sin remordimiento alguno, José arrastra los cuerpos hacia el baño. La bañera serviría como depósito para el cuerpo sin vida de su hermana; el peso de su padre sería un impedimento, Rabadán dejaría el cuerpo de su padre a medio camino, no intentaría nada con el de su madre.

Rabadán se lava para quitarse las huellas del crimen, tendría que iniciar la huida, el destino más adecuado era Barcelona, tenía un contacto en esa ciudad. Se viste, ningún vecino parece haber oído nada, coge una gran suma de  dinero y un teléfono celular del cuarto de sus padres. Sale a la calle, son aproximadamente las 6:30 pm. Llama con descaro a la policía a acusar el crimen, llama después a un amigo con el que se le encontraría y a Sonia, su amor platónico y contacto en Barcelona.

Jose Rabadan, el asesino de la katana

La policía necesitaría de escaleras telescópicas para poder ingresar a la casa, Rabadán había cerrado con llave las puertas y accesos de la casa. Como ya dije antes, el terror se apoderaría de todos; la sangre en los corredores hacia evidente que los cadáveres habían sido cambiados de posición. Una katana rota y un machete fueron encontrados escondidos, el hecho de que hayan encontrado dos armas hizo pensar a la policía por un momento en dos asesinos, esto solo sería descartado por Rabadán. Era el momento de empezar a buscarlo; él no era el sospechoso inmediato, él era el asesino.

EL FINAL DEL VIAJE

Eran las 7:45 del 2 de abril, Rabadán había pasado la noche en la casa del amigo, el nerviosismo era evidente, ambos se dirigen hacia una parada de trenes y se sientan en banquillas cercanas a un puesto de periódicos. Un guardia de seguridad, quien había recibido la alerta de fuga de un asesino adolescente; fija su atención en dos muchachos que parecen no haber dormido, uno de ellos mira con nerviosismo un periódico. El guardia solo recibe respuestas esquivas al interrogar a los jóvenes, y decide hacer su reporte a los policías. Rabadán sale del centro comercial muy nervioso, él y su compañero son abordados por la policía en el ingreso del local, era el fin del viaje.

Jose Rabadan, el asesino de la katana

José Rabadán fue condenado a 8 años de prisión, 5 años de rehabilitación y 3 de libertad vigilada, después de esto se registró un intento de huida de su parte. Hoy José Rabadán tiene 33 años, está casado, tiene una hija de 3 años y está aparentemente rehabilitado y reinsertado a la sociedad.

Jose Rabadan, el asesino de la katana

Se ha relacionado mucho este caso con videojuegos, sectas, rituales, etc. En este artículo, he hablado de lo que se podría llamar ´´la versión oficial´´.  Este sujeto ha servido de ´´inspiración´´ para muchos otros asesinos, el hecho de saber hasta dónde puede llegar el ser humano es simplemente escalofriante, sin duda uno de los asesinos más desquiciados y sádicos de la historia. José Rabadán a pesar de su aparente rehabilitación, será recordado como el tristemente célebre ´´asesino de la katana´´.

Autor(a): Lars Anthony

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