Un oficio tan espeluznante como apasionante, diseccionar cada cuerpo, remover entrañas y conocer la historia que atañe cada organismo inerte. En su proceso es inevitable conocer lo que es el miedo, el sobresalto y la misma impresión que haría casi imposible ocupar este trabajo. Pasar largas horas en un cuarto de lozas blancas y frías en un recinto medico casi abandonado y tétrico con algún cadáver para su disección. Cada vez que la muerte de alguien necesita ser esclarecida, para saber de qué murió o qué le sucedió, es vivir una experiencia pavorosa, una función de descifrar a la muerte y hacerla hablar sin escrúpulos y sin inmutarse -descifrador de muertos- .

Cadáver en la morgue

Este es el oficio de Pedro León, el descifrador de muerto, un médico legista. La vida es una bella mentira y la muerte una triste realidad, señala el descifrador de muertos. En su centro de trabajo lo consideran el mejor médico, ¿por qué?, porque sus pacientes nunca se quejan, aunque resulte irónico, aunque en realidad son incapaces de quejarse. El descifrador de muertos tiene  43 años de edad, y dieciocho años de ellos lo ha dedicado al servicio de medicina legal en el Hospital Domingo Olavegoya, en la provincia de Jauja de la región Junín, en el país de Perú.  En otras palabras, se encarga de internar los cadáveres a la morgue de la ciudad y diseccionarlos hasta dar con un indicio que resuelva su muerte. Extraer cada uno de sus órganos para determinar la causa de su muerte, por tanto los cuerpos analizados, no tienen motivos para lamentarse. Muchas veces narra que la exacerbada pasión lo ha llevado a ir más lejos que dar con la causa de la muerte, internarse en un cuerpo, profundizar en su fisionomía y toparse con cosas más indescriptibles que van más allá del quehacer médico forense. A menudo, los pacientes que se atienden por las manos del descifrador de muertos, terminan como si no les hubiera pasado algo grave, porque lo más importante de su trabajo es que realiza con especial cuidado la tarea de recomponer el cuerpo a base de aguja de costal y pábilo grueso, con un cosido casi sin distinguirse e imperceptible, en menos de tres horas el paciente que vino con fracturas, exposición de masa encefálica, cortes, hematomas, etc. Tras pasar por las manos minuciosas del descifrador de muertos, terminan con resultados significativos, y quedan perfectos para irse con aspecto nuevo al cementerio luego de esclarecer las causas de su muerte, y los posibles procesos penales que puede conllevar. Porque el descifrador de muertos, no sólo esclarece de qué murió, sino ayuda dictaminar quién o qué es el causante del deceso.

Necropsia real

El proceso de vivos a muertos

El descifrador de muertos cuenta que en las primeras intervenciones sintió presencias cercanas que le provocaban sudor y noches enteras de insomnio, cada minuto volteaba para ver si alguien lo observaba y no podía evitar esas sensaciones, debido a que demanda mucha presión y nervios de acero dedicarse a este oficio. Tuvo que prepararse psicológicamente durante años y lidiar con la consciencia, “flashbacks” que lo seguían todas las noches antes de dormir. Con el paso del tiempo iba mejorando, sumado al transcurrir de más intervenciones necropsias, él prefería trabajar solo para así poder vencer su miedo, era una batalla personal que tenía que enfrentar diariamente, incluso cuando no habían cuerpos para realizarles la necropsia, el descifrador de muertos debía emular el procedimiento en cadáveres de animales y todo tipo de criaturas, hábito que le permitiría familiarizarse cada vez más con la muerte. Es así que le acomodó muy bien la profesión que prestó en la Morgue Regional de Huancayo y en la Morgue Judicial de Lima, ambas en Perú, por tres largos años que le sirvieron para especializarse y ver en los cadáveres o  “muñecos”  como él los llama, con tal naturalidad y una empatía poco común, con el único fin de dejarlos muy bonitos para ser derivados a su sepultura, eso sí, tratando de cooperar antes en esclarecer su muerte y entregar los resultados a las autoridades.

Los nervios de león del descifrador de muertos

Pedro León, mejor conocido como el descifrador de muertos hace connotar la naturaleza de su apellido, energía, temple y frialdad al actuar. Es un ser no muy imponentes físicamente pero con una naturalidad y nervios propios del león para examinar a los cuerpos, en sus aposentos en la morgue se desplaza con impresionante seguridad y puede quedarse allí noches enteras. Es un ser grande a lo lejos, quizás por el efecto de la distancia. Pero es evidente, que la costumbre, la indiferencia y las encrucijadas aún por resolver le hicieron perder el miedo. El aire se torna denso y tétrico cada vez que pisas la morgue, pero el descifrador de muertos parece no inmolarse.

Necropsias hace siglos atrás

El contraste entra la muerte y la vida

Sin embargo, se percibe en el trayecto el contraste de la vida. El camino es de tierra y tiene árboles que acompañan a ambos lados. Lo más curioso del paisaje, es notar un jardín de niños en las zonas aledañas, que se encuentra a pocos pasos de la morgue. Durante la actividad del descifrador de muertos por la noche el hogar de niños se encuentra vacío, pero imaginamos que de día debe ser caluroso y alegre, ahí presenciamos el calor de la vida, por el contrario, un desvío cercano nos lleva al umbral de la muerte, cuerpos conminados que entran y salen reclamando un proceso que esclarezcan su muerte. El descifrador de muerto debe una vez sumirse en el delicado y crudo trabajo de remendar de todas las formas un cuerpo para acercarse a la razón de su muerte. Un oficio desgarrador pero con muchas experiencias que lo acompañarán de por vida, sobre todo después de morir, cuando otra persona lo someterá a lo mismo. Otro descifrador de muertos. Sentir que una presencia externa explora nuestro cuerpo, remueve nuestros órganos y escudriña sin cesar hasta dar con la razón de nuestra muerte, todo eso es lo que hace el descifrador de muertos.