Privar a una persona de su libertad, por lo general, es un acto criminal que se realiza con la finalidad de obtener dinero. En el más extraño de los casos, los asesinos secuestran para saciar sus enfermizas fijaciones. En Cleveland, no solo ocurrió que el criminal mantenía una relación toxica y violenta con su víctima, sino que lo hizo con varias mujeres al mismo tiempo, durante 10 años. Todo esto sin despertar sospechas en sus vecinos.

Ariel Castro, quien nació en Puerto Rico, mantuvo encerradas a tres mujeres por más de 10 años en Cleveland. Las víctimas fueron secuestradas en diferentes fechas: Michelle Knight, con 21 años de edad, perdió su libertad en el 2002. Amanda Berry desapareció a los 16 años, en el 2003. Y Georgina DeJesus, la última víctima de Castro, fue secuestrada en el 2014. Esta última fue la más joven del grupo (14 años de edad).

Las tres jóvenes no solo fueron privadas de su libertad, sino que su captor las embarazaba continuamente. Y debido a las golpizas proporcionadas por Ariel, abortaron repetidas veces. Solo un bebé sobrevivió: la hija de Amanda Berry.

Con el rescate que se llevó a cabo el 6 de Mayo del 2015, se despertaron una serie de interrogantes: ¿Cómo fue posible un secuestro tan largo en un vecindario tan concurrido? ¿Por qué Ariel, quien era un ciudadano respetable, decidió convertir su hogar en la morada de un grave acto criminal? Es por esto que, aunque las secuestradas regresaron a sus hogares, este rapto se mantiene rodeado de misterios.

 

Las dos caras de Ariel Castro

 

Ariel Castro

Ariel Castro, el autor del secuestro en Cleveland, en Estados Unidos, se mostraba ante sus vecinos como un amable músico. Su pasatiempo favorito era trabajar con automóviles. Además, trabajó por años como conductor de autobuses escolares. Sin embargo, su pasado escondía un oscuro secreto: golpeaba a su exesposa e hijos. Al separarse de su familia decidió llenar el vacío sentimental secuestrando a las tres mujeres.

Los vecinos de Ariel Castro lo describen como un hombre amable y trabajador. Usualmente, era visto en su jardín jugando con mascotas o reparando autos. Aunque su familia alega que solo notaron un gran aislamiento por parte de Castro en el 2004, para los vecinos éste se mantenía tan carismático como siempre.

Sorprendentemente, este secuestrador era un experto en llevar dos vidas. En una golpeaba y torturaba a sus secuestradas. Mientras que en la otra, se dedicaba a su banda de música, mascotas y automóviles. Algunos amigos cercanos afirman que a mediados del 2012 comenzó su declive, volviéndose “una persona poco confiable”. No obstante, a ninguno de los allegados de Ariel les parecía un hombre violento. Su propia madre, cuando descubrió los terribles actos de Ariel Castro, admitió estar sorprendida y concluyó que su hijo estaba enfermo.

Cuando Ariel fue encarcelado y entrevistado con respecto a sus brutales crímenes, confesó que le provocó tanto daño a las mujeres que tenía encerradas en su casa como el que su padre le había provocado a él. Según este temible criminal, todo esto fue resultado de los abusos sexuales durante su niñez por parte de su progenitor que, en algunas ocasiones, se tornaban violentos y terminaban en crueles golpizas.

 

Las interminables crueldades del secuestrador de Cleveland

 

Ariel Castro

Durante los 10 años de secuestro, las tres mujeres salieron solo dos veces de la casa, esto bajo estricta vigilancia de Castro. Las tres jovenes aprovecharon esas salidas al máximo. Debido a que los primeros meses del terrible cautiverio eran obligadas a mantenerse pegadas a un muro por medio de pesadas cadenas, disfrutaban cada segundo de aire fresco y tranquilidad. Pues, las violaciones eran continuas. Además de dolorosas escenas violentas, al menos 5 veces al día eran abusadas. Así lo afirmaron las tres víctimas al ser liberadas.

Aunque las victimas interactuaban entre sí, luego del primer año de secuestro, fueron separadas y encerradas en habitaciones diferentes. Raramente, hablaban entre ellas. Cada una tuvo al menos 5 embarazos fallidos. Todas ellas quedaron impactadas cuando su raptor decidió conservar la hija que concibió con Amanda. Para sorpresa de las tres, Ariel obligó a Michelle Knight, quien carecía de experiencia médica, a que atendiera el largo trabajo de parto. Y, por si fuera poco, amenazó con matar a Michelle si algo le pasaba a la criatura.

Amanda Berry hizo lo posible para que su pequeña creciera en un ambiente normal. Jugaba durante horas con la niña. Juntas creaban espacios imaginarios para distraerse de aquel cruel encierro: “Imaginábamos que la llevaba a la escuela y me despedía de ella. Luego, regresaba a su lado y me convertía en su maestra”.

Amanda Berry y Gina DeJesus alegaron que debían mantenerse fuertes para sobrevivir a la pesadilla: “aprendimos a no llorar”. Confesaron que su raptor se mostraba más violento cuando lloraban o mostraban síntomas de debilidad. Al parecer, el sufrimiento de las tres víctimas alimentaba su ego, mostrándose más enérgico con las torturas infligidas.

 

La intrigante relación entre las tres victimas

 

Ariel Castro

En el 2013, Ariel Castro salió de su casa dejando a las tres secuestradas solas. Berry se dirigió hacia la puerta que, como era usual, se encontraba cerrada. No desaprovechó el tiempo y gritó con todas sus fuerzas por ayuda. Charle, su vecino, la escuchó y corrió a su rescate. Juntos tiraron la puerta. Inmediatamente, llamaron a la policía. Momentos después, el implacable secuestrador había sido arrestado. Fue sentenciado a cadena perpetua con cientos de cargos delictivos.

Irónicamente, Ariel Castro, quien había tratado con una dureza inhumana a las tres jóvenes por 10 largos años, no pudo soportar la sentencia dictada por el juez. Cuando cumplió un mes en la cárcel, encontraron su cadáver colgado. El secuestrador de Cleveland había decidido ahorcarse.

A los dos meses del rescate, las chicas comenzaron a dar sus testimonios a la prensa. Sin embargo, había algo extraño en la relación de las tres víctimas que habían compartido los difíciles momentos por más de una década. Michelle Knight se mostraba separada del grupo. Mientras, Gina y Amanda aparecían, constantemente, juntas en las entrevistas televisadas.

La división fue más notoria cuando Amanda y Gina decidieron escribir juntas su versión de los hechos en un libro llamado Esperanza: una memoria de supervivencia en Cleveland. Michelle, también publicó un libro que contenía el relato de su secuestro, pero de manera individual. Aunque las tres mujeres afirmaron que no pasaba nada entre ellas, se especula que la división tuvo sus inicios gracias a la relación amorosa con su secuestrador. Sin embargo, esto prevalece como un gran misterio. A pesar de los años, muchas preguntas permanecen sin respuesta en cuanto a este terrible suceso.