El oscuro episodio de la peste negra, también conocida como peste bubónica, fue uno de los brotes epidemiológicos más mortíferos para la humanidad. Se originó en Asia y llegó a Europa en el año 1347 a sembrar desolación, miseria, muerte y oscuridad.

La raíz de esta enfermedad fue atribuida a las ratas negras y a la transmisión que tenía lugar cuando las pulgas saltaban de los roedores infectados a los humanos. A medida que el brote se expandía, la peste fue cobrando vidas de manera ilimitada. Algunos consideraron la desgracia un castigo de Dios por los pecados cometidos y muchos aguardaban el fin del mundo.

Esta epidemia fue tan letal y tan difícil de combatir que se mantuvo intermitente por 400 años. En este lapso de tiempo, millones de personas fallecieron y la población europea disminuyó considerablemente. Después del siglo XIX, la plaga desapareció de Europa. Sin embargo, hasta nuestros días, cada cierto tiempo se registran brotes en distintas partes del mundo.

La máscara de la peste negra

Máscara cuervo

La siniestra máscara oscura con su largo pico es un signo característico de la peste negra. Sólo con verla se puede evocar todo el terror impuesto por tan devastadora epidemia. ¿Pero cuál es el origen de la funesta máscara?

Resulta que la máscara era usada por los médicos que trataban la peste negra. Estaba diseñada para proteger a su portador de inhalar el aire podrido y las pestilencias emitidas por los enfermos y los cadáveres. Para la época, se creía que a través del aire se podía contraer la enfermedad.

El atuendo de los médicos incluía:

  • Máscara con un pico relleno de sustancias aromáticas.
  • Botas altas de cuero, para evitar el contacto con agentes contaminantes.
  • Túnica larga, confeccionada con tela gruesa encerada.
  • Lentes de vidrio.
  • Bastón de madera.

Las oscuras cifras de la muerte

Se calcula que la población europea disminuyó a la mitad producto de la peste negra. Algunas zonas, con altos índices de infección, se vieron disminuidas en la dramática cifra de 70%. Muchas familias quedaron desintegradas por los altos números de mortandad y todo el caos degeneró en una fuerte crisis demográfica con graves consecuencias para Europa.

ilustración de la peste

Los efectos de la catástrofe se sintieron en todos los aspectos de la vida social. Las ciudades y campos quedaron desolados, mientras que los cadáveres se acumulaban apilados por doquier. Debido al temor ante la plaga, muchos creyeron que era el fin del mundo y esto trajo un aumento exponencial de la conducta libertina. Además dicha conducta se vio favorecida por la muerte de los cónyuges y padres de muchas de las personas. 

Las ratas expiadas de las culpables de la peste

Aunque las ratas siempre han sido señaladas como los agentes que provocaron la peste bubónica en Europa, esto podría no ser del todo cierto. De acuerdo con un nuevo estudio en Estados Unidos, la epidemia fue causada por otro roedor: el gerbilino proveniente de Asia.

El estudio sugiere que las condiciones climáticas de la Edad Media no eran favorables para la proliferación de ratas, por lo que realmente no es viable que este roedor haya sido el ente transmisor de la peste.

Una nueva fase del estudio busca efectuar pruebas de ADN en la bacteria de la plaga, extraída de esqueletos europeos. En caso de que el material genético muestre una gran cantidad de variaciones, se podrá comprobar la teoría del gerbilino.

Roedor portador

¿Acaso podría resurgir la peste negra?

A través de los años, los investigadores han estudiado el ADN de las mortíferas bacterias y su evolución. Se descubrió que el patógeno causante de la peste negra ha ido mutando hasta llegar a uno que hoy en día puede causar más muertes.

Algunos expertos indican que futuras cepas de la plaga podrían difundirse a gran escala, producto de los frecuentes viajes alrededor del mundo. Esto podría generar una alta tasa de mortandad que causaría devastación a nivel global.

Otros investigadores consideran que los avances en la medicina y la capacidad de atención de los sistemas de salud pública podrían frenar a tiempo cualquier amenaza de epidemia. No obstante esto no puede afirmarse con seguridad y no se sabe a ciencia cierta qué oscuros designios podrían esperar a la humanidad.

Amenaza de epidemia