“Pueblo pequeño, infierno grande” es un refrán popular, y aunque suele usarse para referirse a las habladurías que se dan entre la población, también puede aplicar para los eventos paranormales que ocurren en estas poblaciones lejanas. Cualquier buen mito o leyenda tiene su origen en un lugar remoto, más tarde estas fábulas se extienden a las ciudades. Este fue el caso de Angélique Cottin, una niña francesa con un poder extraordinario y que daría lugar a la leyenda de “la niña eléctrica”.

Un evento extraordinario

En una fría noche de enero, en un taller en la pequeña población La Perriere en Francia, Angélique y un grupo de niñas se encontraban tejiendo guantes de seda. La jornada transcurría con normalidad, hasta que de repente la rueca que utilizaban comenzó a moverse sola. Aterradas, las niñas huyeron del lugar buscando la ayuda de los vecinos. Sus miedos fueron recibidos con incredulidad, creían que se trataba de una excusa para saltarse el trabajo.

De vuelta en el taller, las niñas se encontraron de nuevo con la rueca poseída. Todas estaban aterradas, todas excepto Angélique. La niña se sentía atraída hacia la rueca y no era la primera vez que un evento de este tipo ocurría en su presencia. Los padres de Angélique habían ocultado hasta el momento las rarezas que ocurrían alrededor de su hija, pero su secreto habría sido develado.

Nerviosos y temiendo las represalias de los pobladores contra su hija, se dirigieron a la iglesia más cercana en busca de un clérigo que pudiera practicarle un exorcismo a Angélique. El cura deseaba ser testigo de los extraños poderes de la niña y tras varios días en los que no ocurrió nada, le sugirió a los Cottin que llevaran a su hija a consultarse con un médico en Paris.

François Arago, uno de los encargados de tratar a Angélique

François Arago, uno de los encargados de tratar a Angélique

Más que magia

El doctor Tanchou y el astrónomo François Arago serían los encargados de atender a Angélique en la ciudad luz. Las demostraciones de la niña eran algo nunca antes visto. Si una persona caminaba cerca de ella, corría el riesgo de recibir una descarga eléctrica. Si intentaba sentarse en una silla, esta se alejaba de ella con fuerza. La cama en la que dormía se sacudía de forma violenta y debió ser reemplazada por una piedra cubierta de corcho.

Sus poderes tenían limitaciones, si sus pies no estaban tocando el suelo desaparecían. A veces la ausencia de poderes se postergaba por varios días y los efectos se reducían si Angélique estaba cansada. Los objetos hechos de metal no se veían afectados por la presencia de la niña, algo que resultó inesperado.

Poderes paranormales

Hablan los expertos

En febrero de 1846, Arago publica un informe donde asegura que los poderes de Angélique eran reales. Tras varias semanas de consultas médicas, los expertos llegaron a algunas conclusiones. El lado izquierdo del cuerpo de la niña mostraba un aumento de la temperatura en el momento de los fenómenos. Los poderes de Angélique se manifestaban en horas de la noche.

La teoría de Arago indicaba que los fenómenos eran producidos por el electromagnetismo. Esta creencia se reforzó cuando descubrió que los objetos que la niña empujaba de forma involuntaria, casi siempre iban proyectados hacia el norte. En otra coincidencia todavía más increíble, cuando le preguntaban, Angélique siempre podía responder con facilidad en qué dirección estaba el norte.

A pesar de los extraños eventos que la rodeaban en su vida cotidiana, Angélique mostraba una salud intachable. A excepción de un poco de cansancio cuando los experimentos se extendían por muchas horas, no mostraba síntomas de deterioro. Los médicos sugirieron que una enfermedad nerviosa podría ser la causa final de los incidentes y sugirieron que Angélique permaneciera en el hospital un poco más de tiempo. También pretendían mantener a la prensa lejos del caso para no causarles un mal momento a la niña y su familia.

Explotación de la habilidad

Un desenlace inesperado

Los Cottin tenían otro plan. Por ser campesinos que venían de una región casi desolada y empobrecida, vieron la condición de su hija como una oportunidad. Resueltos a beneficiarse, organizaron una exposición donde los espectadores pagarían por presenciar los poderes de Angélique en acción.

El plan parecía tener éxito, pero en abril de 1846 los fenómenos se detuvieron. A partir de ese día, Angélique no daría muestra de ninguna condición extraordinaria para desconcierto de la familia y los médicos.

Las causas reales y el porqué del final tan repentino seguirán siendo un misterio, pero Angélique Cottin pasó a la historia como uno de esos seres increíbles salidos de la ficción.

Autor: Melany Moncada