El faro es sinónimo de luz, guía y seguridad. Estas construcciones ayudan a las embarcaciones a llegar a puerto seguro, orientando a los navegantes por buen camino. Nadie esperaría que un faro sea el hogar de fantasmas que atormentan a los visitantes.

En Nueva Inglaterra, Estados Unidos, se encuentra el faro de la Isla Seguin. La escalofriante historia del mismo comenzó a los pocos años de su construcción y hasta la actualidad sigue siendo el escenario de fenómenos paranormales que hielan la sangre incluso a los más valientes.

Una nueva luz

Las autoridades del estado de Maine ordenaron la construcción del faro en el año 1795. La isla Seguin estaba ubicada a dos millas náuticas del Fuerte Popham, una fortificación que protegía la costa de Maine durante la guerra de independencia de Estados Unidos. El faro comenzó como una construcción de madera, pero después de algunos años la estructura fue cambiada por una de bloques. Un guardián fue asignado al faro, pues no sería hasta mediados de los 80’s cuando su funcionamiento se volvería automatizado.

Actualmente, es el faro más alto de todo el estado de Maine y también el segundo más antiguo. La tecnología utilizada al momento de su construcción se conserva y se ha convertido en una reliquia. El faro de la Isla Seguin también es conocido como el más embrujado de Estados Unidos.

Apariciones en la Isla Seguin

Una melodía mortal

La vida en la Isla Seguin era solitaria, los guardianes establecían sus residencias allí con sus familias, pero ninguno pasó más de 10 años viviendo en la isla. A mediados de 1800 un guardián en particular daría inicio a una de las leyendas más reconocidas sobre la isla.

La esposa del guardián en cuestión se encontraba sumida en una profunda depresión causada por el aislamiento. En la isla raramente recibían visitas y cada día era igual al anterior, la guerra hacía mucho se había acabado, la paz se instaló en la isla y sus alrededores. El fuerte en tierra firme que había sido escenario de controversias y batallas, ya no era más que una atracción turística. Semejantes condiciones podrían enloquecer a cualquiera.

Buscando ayudar a su esposa, el guardián del faro hizo que llevaran a la isla un piano y sus partituras. Su plan era el de proveer entretenimiento a su esposa y lograr animarla, creía que aprender a tocar un instrumento sería suficiente para hacer la vida en la isla más llevadera. La mujer le tomó cariño al instrumento y seleccionó una canción que tocó hasta perfeccionarla, pero contrario a las sugerencias de su marido, la mujer se negó a tocar cualquier otra cosa.

Trabajadores en la construcción del faroTrabajadores en la construcción del faro

El sonido de la monotonía

Los monótona vida en la isla ahora tenían un sonido igual de monótono, la mujer tocaba día y noche. A veces olvidaba comer y permanecía frente a las teclas hasta que el dolor en las manos y espalda la obligaban a descansar. Para el guardián del faro, lo que había comenzado como una buena idea rápidamente se convirtió en un tormento. Los días se convirtieron en semanas y luego en meses.

El guardián consiguió nueva partituras para su esposa, pero la mujer siguió negándose a tocar algo distinto. La molestia del hombre iba en aumento y los efectos de residir lejos de la civilización comenzaron a hacer mella en la mente del hombre. Llevado por la rabia propia del aislamiento, el guardián del faro tomó un hacha y destruyó el piano, pero eso no fue suficiente para él y atacó con la misma brutalidad a su esposa. Al darse cuenta de lo que había hecho, el hombre acabó con su vida.

La terrible escena fue descubierta después de cierto tiempo y desde entonces los visitantes de la isla aseguran que se puede escuchar la triste melodía del piano proveniente desde la antigua casa del guardián, pero al acercarse al faro, han descubierto que está vacío. Otros testigos aseguran que puede verse la triste figura del guardián vagando por la isla con hacha en mano.

Apariciones en la Isla Seguin

Inocencia perdida

Aunque el guardián y su esposa son los fantasmas más reconocidos, no son los únicos que habitan en la isla. El espíritu de una pequeña niña que murió mientras vivía en Seguin permanece atrapado en los alrededores del faro. Se cree que el cadáver de la niña está enterrado en algún lugar de la propiedad, pero no se ha podido comprobar. Lo que sí es seguro es que la niña en cuestión ha sido vista jugando y sonriendo por varios testigos, algunos han dicho que se le ve toser como si estuviera enferma.

Los antiguos guardianes del faro afirmaron que la presencia de la niña podía sentirse dentro de la residencia, aunque se trataba de un fantasma amigable, no por ello hacía la convivencia en la isla más sencilla. La presencia de los espíritus y la mala energía en general fue citada como la causa de renuncia de más de un guardián.

En 1974 el último guardián del faro abandonó la isla, dejándola deshabitada desde entonces. Hoy en día el faro es un destino turístico de la zona, los turistas participan en visitas guiadas que cuentan la historia del faro. También ha sido el destino de diversos programas de televisión sobre fenómenos paranormales que han dejado en evidencia la presencia de los espíritus en la zona.

Propiedad Seguin

Propiedad privada

El incidente más contundente ocurrió en 1985 cuando la propiedad en la isla estaba siendo desmantelada. Para este momento, fue ordenado el cierre del faro y un funcionario del gobierno fue el encargado de la mudanza. Decidió pasar la noche en la isla para así poder comenzar con la mudanza al amanecer del día siguiente.

En medio de la noche, el hombre fue despertado por un espíritu cubierto de una sustancia pegajosa y se agitaba de forma violenta. El hombre se quedó congelado en su cama contemplando al espíritu y las palabras del fantasma lo aterraron hasta el desmayo. Antes de desaparecer, el fantasma le dijo “no te lleves mis muebles, por favor deja mi casa en paz”. A la mañana siguiente el hombre despertó desorientado y confundido por los hechos de la noche anterior, el hombre decidió que todo había sido producto de un sueño e ignoró las palabras del fantasma.

Al día siguiente, resuelto a cumplir con su labor y queriendo irse de la isla lo más pronto posible, el hombre comenzó con su trabajo. Cargó todos los muebles restantes del faro en un bote que iba dirigido a tierra firme, era una distancia corta por lo que el viaje iría sin contratiempos o al menos eso creyó el hombre. El bote rápidamente se hundió con los muebles, un incidente sin explicación que dejó a todos desconcertados.

 

Autor: Melany Monacada