La prostitución es un oficio que ha estado presente en la sociedad desde tiempos arcaicos. De hecho, en la antigüedad era bastante común encontrar prostitutas en los espacios públicos de las principales ciudades de Grecia. La prostitución era una actividad económica muy productiva, con especial proliferación en las zonas portuarias, ejercida por hombres y mujeres de todas las edades.

La prostitución constituía un empleo de carácter legal. Incluso, Solón promovió la creación de burdeles estatales en Atenas, los cuales tenían un precio módico. A ellos acudían masivamente los atenienses, así como viajeros de otras nacionalidades que frecuentaban los puertos. Lo interesante del asunto es que no todas las prostitutas eran iguales, existía una clasificación jerárquica de acuerdo con la preparación que tenía cada una y la función que cumplía en la sociedad.

Existían las pornai, las prostitutas independientes y las heteras. Para los templos sagrados, que tenían estándares particulares, se requería una categoría específica: las prostitutas sagradas. Ellas no eran personas del vulgo; por el contrario, contaban con una excelsa educación y podían participar en conversaciones cultas. Mantenían relaciones sexuales a cambio de una contribución monetaria que estaba destinada al templo.

 

Los hieródulos o prostitutas sagradas

 

Los hieródulos, originarios de Oriente, eran hombres y mujeres que se desempeñaban como esclavos en el culto a los dioses, principalmente en Siria, Fenicia y Asia Menor. Algunos eran esclavos en todo el sentido de la palabra y atendían en condición de servilismo absoluto. Por otra parte, figuraban personas libres que voluntariamente se ofrecían como esclavos para los dioses y eran ellos quienes ejercían la prostitución sagrada que generaba dinero para los templos.

En Oriente predominaba la idea de que las deidades debían tener a su servicio una importante cantidad de personas dedicadas exclusivamente a la adoración religiosa. Las celebraciones eran de tan alto nivel que templos como Comana y Morimene llegaron a contar hasta con 6.000 hieródulos. Para estas tareas sagradas, los reyes ofrecían a sus prisioneros, los padres a sus hijos y también las familias distinguidas a sus hijas para que entregaran su castidad a los dioses.

En Grecia, las prostitutas sagradas estaban vinculadas con el culto a divinidades de origen oriental como Afrodita. En el Templo de Afrodita en Sicilia y en el de Corinto había una gran cantidad de hieródulas heteras. Estas mujeres sagradas, muchas de ellas de gran belleza, llevaron a la ruina a muchos viajeros que visitaban la zona, los cuales conformaban la asidua clientela. Esto generó una gran cantidad de ganancias para los templos y sus sacerdotes.

prostitución sagrada

 

Las heteras

 

Muchas de las heteras se terminaban desempeñando como prostitutas sagradas. Se trata de la categoría más alta entre las prostitutas y no estaban limitadas a ofrecer servicios sexuales a sus clientes. Gracias a su esmerada educación, contaban con el respeto de toda la sociedad y participaban en conversaciones elevadas. El carácter refinado y la inteligencia de estas mujeres gozaba de alta estima entre los políticos y filósofos.

Además de las espartiatas, las heteras eran el único grupo de mujeres independientes en Grecia que podía administrar sus propios bienes y conceder préstamos, lo que era sinónimo de un alto estatus social. Los costos de sus servicios eran mucho más elevados que los de las prostitutas comunes. Muchas de ellas llegaron a acumular grandes riquezas y posesiones materiales, lo que acrecentaba su independencia y rara vez se consagraban al hogar, ni siquiera en la vejez.

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Los babilonios

 

De acuerdo con Heródoto, uno de los historiadores griegos más reconocidos, los babilonios tenían costumbres muy particulares con respecto a las prostitutas sagradas. Al parecer, todas las mujeres estaban en la obligación de tener sexo con un hombre desconocido al menos una vez en su vida, a cambio de una moneda para el templo de Ishtar. Esta deidad sería la diosa sumeria equiparada a Astarté y a Afrodita.

Adicionalmente, las sacerdotisas de los templos ejecutaban rituales de fertilidad en los que participaban como prostitutas. Eran puntuales y selectivas en sus actos de prostitución, los cuales se llevaban a cabo en horarios fijos. Sólo mantenían relaciones con aquellos que habían pagado al templo y no aceptaban posturas sexuales que no fueran convencionales. Las adolescentes de la población estaban obligadas a consagrar su primer acto sexual en honor a la diosa.

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Las heteras célebres de la historia

Eugea

Según el mito, ningún hombre era capaz de sobrevivir a una noche con la prostituta sagrada Eugea. Por su hermosura, sensualidad y gran encanto era una de las favoritas de Afrodita y se convirtió en una de las prostitutas más famosas de la antigüedad. Se dice que los hombres que acudían a ella para ser agasajados con las artes del amor no vivían y pasaban a ser recibidos por la propia Afrodita en el Olimpo.

Para poder pasar una noche con esta cotizada prostituta sagrada, sus clientes aportaban una pequeña fortuna a las arcas del Templo de Afrodita. También debían realizar un juramento por escrito en el que se comprometían a no revelar jamás los secretos amorosos de Eugea, cuando se encontraran en el Hades con otras almas. Entonces, podían acceder a una cámara oscura en la que yacía Egea dispuesta para el placer celestial que acabaría por arrebatarles la vida de un modo placentero.

Al parecer, Afrodita sentía gran orgullo por Eugea, quien había alcanzado un nivel de perfección absoluto en el arte de amar. Gracias a ello, los hombres mortales accedían con gozo a entregarse a los brazos de la muerte, con tal acceder a los superiores placeres que estaban reservados únicamente para los inmortales. Las habilidades amorosas de Eugea eran tan extraordinarias que en sus brazos perdieron la vida muchos de los hombres más poderosos de Grecia y de Oriente.

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Aspasia de Mileto

Se desempeñó en Grecia como logógrafa y maestra de retórica. Tuvo una gran influencia en la cultura y en la política de Atenas en la época de Pericles. De hecho gran parte de su fama se debe a que fue amante de este importante político. Por ello figura en textos de Plutarco, Platón, Aristófanes y Jenofonte, como una de las heteras más relevantes. Juntos tuvieron un hijo llamado Pericles el Joven, quien se desempeñó como general en la academia militar de Atenas.

Aspasia era un personaje muy importante en la sociedad de Atenas, no sólo por su belleza sino por sus grandes habilidades retóricas y sus conversaciones inteligentes. En muchas ocasiones, su casa funcionaba como espacio cultural y acudían a ella escritores, pensadores y filósofos, incluyendo Sócrates, que gustaban del debate intelectual y del intercambio de ideas.

vivió como una mujer libre e independiente, hecho que le valió muchos seguidores pero también muchas críticas. Recordemos que para la época, las esposas estaban limitadas al ámbito doméstico y no era muy común que participaran en la vida intelectual. Se especula que tras la muerte de Pericles, Aspasia se hizo amante de otro personaje importante de la política ateniense: Lisicles.

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