¿Quién fue?

Considerado el mejor físico del siglo XX y tal vez una de las personas más inteligente de toda la historia. Albert Einstein, genio en su época falleció a los 76 años debido a una hemorragia interna cerebral causada por un aneurisma, el 18 de abril de 1955 El mundo entero entró en luto y de todas partes se enviaron condolencias a la familia. Todos sabían que un gran personaje había partido, que ningún otro científico de la generación se le igualaba y que sus contribuciones a la ciencia serán perdurables.- El cerebro de Albert Einstein –

Sin embargo, nadie discute la genialidad de Albert Einstein, desde niño dio signos de su talento y gran potencial, cuestionando muchos dogmas, refutando las versiones de sus profesores, destacando casi en todos los campos intelectuales, y prefiriendo el trabajo individual aislado encerrado en su pequeño mundo, en lugar de los trabajos colectivos, y mucho menos vincularse a la escena pública.

Desde hace mucho tiempo, incluso cuando aún esta con vida, muchos investigadores sospechaban que el cerebro del científico Albert Einstein debía tener algo diferentes, debía tener una cualidad o zona cerebral sobresaliente y única, en comparación, con el resto de personas. Es verdad, que las personas que alcanzan el grado de científico, naturalmente son muy inteligentes y han destacado desde niños. Sin embargo, el caso de Albert Einstein era sumamente insólito, el hombre podía resolver complejas formulas sólo usando su cerebro, tenía una memoria privilegiada y en el campo de la ciencia, fue capaz de llegar a donde nadie había llegado.

 

¿Qué paso con su cerebro tras su muerte?

Tras su muerte, fue el patólogo estadounidense Thomas Harvey quién logro quedarse para fines de investigación en beneficio de la humanidad, el cerebro de Albert Einstein, considerado padre de la Teoría de la Relatividad, y uno de los genios más grandes que vio el mundo nacer. Sin embargo, al inicio la familia se opuso rotundamente, con el paso de algunas semanas, intervención de la comunidad científica y priorizar el fin de “en beneficio de la humanidad” se pudo iniciar con la tare de conocer los secretos del cerebro de Albert Einstein, la mente maestra del siglo XX.

El patólogo Harvey fue el encargado de revelar al mundo los secretos del cerebro de Albert Einstein, lo sometió a una profunda investigación, fue dividido en 240 partes para que su estudio sea más minucioso. Sin embargo, los grandes hallazgos que fueron el motivo de la investigación al inicio, parecían no llegar, al menos no a la velocidad esperada.

Lo primero que se hizo fue colocar el cerebro en un jarrón de cristal con un líquido especial que ayude en preservación. Fue sometido a diferentes pruebas y estudiado por todos los ángulos, pero al no dar con notables hallazgos, decidió desmenuzarlo en partes, 240 partes para ser exactos, repetía los procesos una y otra vez, los análisis eran microscópicos, envió algunas partes a los principales neuropatólogos estadounidenses de esa época. Pero los secretos del cerebro de Albert Einstein parecían no mostrarse y el mundo seguía aguardándolo.

La principal finalidad de Harvey, era conservar el cerebro de Albert Einstein en beneficio de las generaciones futuros, una reliquia de ese valor no podía perderse en el tiempo ni convertirse en comida para los gusanos. El patólogo Thomas Harvey falleció el año 2007 sin revelar ningún gran hallazgo en el cerebro de Albert Einstein al mundo, sin embargo, sus años de esfuerzo no fueron en vano.

Descubriendo los secretos del cerebro de Albert Einstein

Pocos años después, en el 2009, muchos científicos se interesaron por el cerebro de Albert Einstein, que no podía simplemente ser olvidado ni frustrado su estudio. Fue un estudio desarrollado por el Doctor WeiWei Men, de la Universidad Nacional de Este de China, el cual revelo por fin un atributo del cerebro de Albert Einstein que lo distinguía del común de las personas. El cerebro del reconocido físico, como todos los cerebros humanos tiene una zona llamada “cuerpo calloso”. En otras palabras, se refiere a la central de conexiones que enlaza un hemisferio cerebral con otro. Esta zona del cerebro funciona como un puente nervioso que trasmite la información necesaria en tiempo no medible para hacer posible la coordinación motora, sin embargo, también tiene presencia en los procesos cognitivos. Los estudios concluyeron que la zona “cuerpo calloso” del cerebro de Albert Einstein, era particularmente más voluminosa y densa.

 

De igual forma, los secretos de la mente maestra, era una cuestión apasionando para cualquier investigador, el Doctor WeiWei Men no fue el único investigador que se lanzó a la tarea de estudiar el cerebro de Albert Einstein. Tras el años de su muerte, en 1955, el cerebro de Albert Einstein fue estudiado incansablemente, divido en 240 partes, además de ampliamente fotografiado y documentado.

En el año 1012, el neurólogo Frederick Lepore y la antropóloga Dean Falk, de la Universidad de Rutgers y la Universidad de Florida, respectivamente, tuvieron acceso a fotografías nunca antes vistas del cerebro de Albert Einstein. Gracias al apoyo de diversas teorías que se manejaban desde el inicio de los estudios al cerebro del reconocido físico, dieron con importantes hallazgos que compartieron con la comunidad científica, siendo mediatizado posteriormente con rapidez.

Los investigadores pudieron contrastar que era un cerebro excepcional, no por su tamaño, el peso promedio del cerebro era 1.230 gramos, lo cual para un hombre de su edad, 76 años cuando falleció, no es una cualidad significante. Lo que sí es asombroso es la anatomía del cerebro, los rasgos y los atributos que lo componen. La mayoría de las personas tenemos tres giros prefrontales en nuestro cerebro. Sin embargo, el cerebro de Albert Einstein tenía cuatro giros, su facultad adicional se ubicaba en su lóbulo frontal medio. Este atributo adicional, aunque sea solo uno más, puede considerar una enorme diferencia entre los procesos cognitivos y neuronales frente a una persona con características cerebrales normales.

Los giros prefrontales de nuestro cerebro son elevaciones de la superficie del cerebro que se producen al plegarse la corteza. Generalmente, están separadas por surcos.

Asimismo, el cerebro de Albert Einstein tiene muchas otras cosas que lo distinguen de las comunes personas, Todos sus lóbulos frontales son distintos a la anatomía normal, Según Sandra Witelson, investigadora de la Universidad de McMaster en Canadá,  sostiene el lóbulo parietal inferior de Einstein era más ancho de lo normal y aparentemente esta mejor integrado y funcional. Además, reveló que esa zona del cerebro es precisamente la encargada del conocimiento espacial y el pensamiento matemático, dos áreas donde destaco ampliamente el Premio Nobel de Física.

Hasta ahora no se revelan todo los secretos de la mente maestra

Se sabe que después de la muerte de Thomas Harvey, el primer investigador que tuvo la ardua tarea de desentrañar los secretos del cerebro de Albert Einstein, tanto los descendientes de la familia del físico y la familia del patólogo, decidieron dar todo el material y años de investigación documentados al Museo Británico, desde donde hace 10 años se han llevado a cabo diferentes estudios, todos en búsqueda de lo mismo, descubrir qué hacía diferente al cerebro de Einstein, y qué razón lo llevo a convertirse en uno de los personajes más grandes de la Historia, pues, el cerebro de Albert Einstein sigue siendo considerado como poseedor de mayores capacidades e inteligencia hasta nuestros tiempos.

De igual forma, en toda la investigación documentada de Harvey, se guardaban catorce fotografías del cerebro completo de Albert Einstein, antes de ser seccionado en 240 partes. Dicho material dio a los expertos de la actualidad, con mayor tecnología y profundidad, vasto material de estudio.

Muchos resultados arrojan que la estructura del cerebro de Albert Einstein era muy distinta a la de cualquier persona, y que hasta la fecha no se sabe si el genio nació con su cerebro de esa forma, o se fue moldeando con los años, debido a su amplio trabajo e invaluable contribución la ciencia. Que sus descubrimientos, se asentó la base de todo lo que conocemos e usamos hoy. Sin duda, el cerebro de Albert Einstein, fue, es y será considerado como la mente maestra a través de los siglos.

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