Los pies de Evelyn estaban cruzados y el rostro sereno, transparente como quien sale de la ducha luego de un baño en un día agotador. Cabellos rubios y arreglados con el mismo cuidado y delicadeza con la que su mano apretaba el dije de un collar que se extendía hasta su cuello. Todos estos elementos contribuyeron a la fama del suicidio de Evelyn Machale, quien ahora protagoniza el “Suicidio más hermoso de la historia”. El responsable de que esta imagen recorriera innumerables revistas y periódicos fue: Robert Willes.

ROBERT WILLES: UN FOTOGRAFO AFORTUNADO

Robert Willes, a tan solo 4 minutos del suicidio de Evelyn, se atrevió a capturar esta bella imagen para siempre. Este joven era un estudiante de fotografía que se dirigía clases al momento del incidente. Luego de que Robert fotografiara esta escena, la revista Life fue la primera en publicar esta imagen en un artículo con el siguiente título “El suicidio más hermoso de la historia”. A partir de ese momento, este suceso ha dado de qué hablar en miles de publicaciones.

Lo irónico es que el único rastro que esta dama deja sobre de su suicidio es una carta en la cual pide a quien la encuentre que la cremen. La joven Machale no deseaba que sus familiares la vieran de aquella manera. Evelyn jamás imaginó que 7 décadas más tarde su foto sería considerada por varias revistas como “una foto inmortal”.

EL CADAVER INTACTO DEL EMPIRE STATE

Cuerpo intacto

La palabra suicidio tiende a asociarse con personas con problemas financieros o con crisis psicóticas y depresivas. Sin embargo, Evelyn Mchale es uno de esos casos que se sale de los motivos más convencionales. Esta joven, de tan solo 23 años de edad, se arrojó de uno de los edificios más famosos de Nueva York: el Empire State.

Por si fuera poco, aunado a la rareza de los motivos, queda el misterio de la conservación del cuerpo.  Después de haber impactado con un material sólido, su cuerpo no sufrió grandes daños, sobre todo para ser para una caída de 86 pisos. Alrededor de 170 metros de altura, suficiente distancia para destrozar un cuerpo humano. El cadáver de esta hermosa joven cayó sobre una limosina de lujo que se encontraba estacionada en los alrededores del edifcio.

LOS TESTIMONIOS: ELLA SE VEIA FELIZ

Los que lograron verla ese día indicaron que lucía con un ánimo alegre. Nunca sospecharían que detrás de una joven tan bonita, se encontrara el deseo de terminar repentinamente con su vida.

Al obtener más información de su situación, resulta que también estaba comprometida. Ninguna de las personas más cercanas a Evelyn notó nada fuera de lo común en ella, no había ningún indicio, ningún cambio en su conducta. Incluso su prometido dio la siguiente declaración: “Cuando me despedí de ella con un beso, parecía tan feliz como lo puede estar una chica que esta por casarse”.

Luego de su muerte, se descubrió que esa mañana del 1 de Mayo de 1947, Machale se registró en el Hotel Governor Clinton alrededor de las 9 de la mañana, en donde escribió su nota suicida. Después de una hora y media, compró su ticket para la entrada al Empire States del cual decidió arrojarse para acabar de forma fulminante con su vida. Su hermana Helen Brenner, impactada y aterrorizada por la noticia, fue la encarga de reconocer el cuerpo.

UNAS BREVES PALABRAS DE DESPEDIDA

palabras de despedida

El único rastro que dejó Evelyn en cuanto a su suicidio fue una breve carta. Este párrafo escrito por la Srta. Machale decía lo siguiente sobre su prometido: “Él está mucho mejor sin mí… No sería buena esposa para nadie”. El mensaje para su familia consistía en pedirles que no le hicieran ningún servicio funerario para recordarla. Para su padre dejó un mensaje aún más devastador: “Díganle a mi padre que tengo las mismas tendencias de mi madre”.

Al parecer la muerte de esta joven repercutió en la vida de los que la rodeaban. Por ejemplo, Willes, el fotógrafo de esta imagen solo llegó a publicar la foto de la muerte de Machale. Y su prometido, Barry, jamás se casó.

De este gran enigma, una cosa queda muy clara: lo que empujó a Evelyn Francis Machale desde ese edificio, a pesar de muchas investigaciones, permanece, y probablemente permanecerá, como un enigma que nadie ha podido descifrar.